Santuario de Las Lajas, los milagros sí existen

 Según la leyenda del Santuario de las Lajas, en el siglo XVIII una niña y su madre fueron sorprendidas por una tormenta. Viniendo de Ipiales hacia su casa en Potosí, tuvieron que buscar refugio a la orilla del camino. Estaban en la zona del cañón del río Guáitara y encontraron abrigo entre las oquedades formadas por las lajas que habitan este lugar. Fue en ese momento en que Rosa, la niña, llamó la atención de su madre María señalando una imagen y pronunciando estas palabras: “Mamita la mestiza me llama”. Un milagro. Rosa era sordomuda de nacimiento y, gracias a la aparición de la virgen, habló por primera vez.

La historia de María y su hija Rosa motiva la construcción del Santuario de Las Lajas. Ubicado al sur de Colombia, en el departamento de Nariño, a 7 kilómetros de Ipiales, abraza la frontera con el Ecuador. Hoy en día es uno de los sitios de peregrinación y turismo más importantes de América Latina. ¿Cómo es la grandeza de este templo milagroso?

Viaje hacia el “abismo”, en busca del Santuario de Las Lajas

Para encontrar el Santuario de Las Lajas hay que viajar al sur de Colombia, muy cerca al Ecuador. Se puede llegar por vía aérea o terrestre. En avión se arriba primero al aeropuerto de San Juan de Pasto y desde allí se toma rumbo hacia el Santuario. Si se viaja por carretera, se asiste a un bello espectáculo de contemplación natural. En Ipiales, la cabecera municipal, se entra al Nudo de los Pastos. Este complejo orográfico andino que comparten Colombia y Ecuador abarca la región montañosa. En la parte colombiana, la Cordillera de los Andes se convierte en las Cordilleras  Central y Occidental gracias a una bifurcación. Volcanes, altiplanos, ríos, entre otras riquezas naturales, caracterizan esta zona.

Paisaje nariñense
Paisaje nariñense

Con una amiga, viajé a Ipiales desde Cali y, aunque una parte del camino estuvimos acompañadas por las estrellas, pudimos observar las montañas. Desde el bus, unas lucecitas dibujaban las siluetas de los pueblos como si fueran pesebres de navidad. Cuando el sol se despertó, las montañas seguían allí y las figuras geométricas y coloridas de las plantaciones reafirmaban el bello paisaje nariñense. ¡Qué lindo! Viajamos durante más de 10 horas. En Ipiales tomamos un taxi que nos llevó cerca al Santuario y desde allí emprendimos camino a pie para hallarlo. Hay que decir que algunas personas hacen los 7 kilómetros caminando y así anticipan su peregrinación.

Aunque por estos días llueve mucho en Colombia, esta vez no hizo mucho frío. El sol continuaba arriba de nosotras, cada vez más fuerte e imponente. Esto hacía que la temperatura estuviera entre los 12 y los 15 grados celsius.

Desde la entrada del Santuario hay que caminar varios metros. Pasando por una amplia escalinata con más de doscientos peldaños que van descendiendo, se llega a un costado del sitio sagrado. Nosotras lo hicimos despacio, observando la vegetación y los kioscos artesanales que ofrecen recuerdos religiosos y comidas típicas de la región: quimbolito, cuy asado, mazorca, envuelto, entre otras delicias nariñenses. Luego de varios minutos pudimos observar de cerca este bello monumento. Como escondido en un abismo, dirigiendo su mirada al cielo, encontramos el Santuario de Las Lajas.

Las Lajas, construcción del “Nido de Oropendola”

Como muestra de agradecimiento por lo favores recibidos, los muros que protegen el acceso al Santuario, están vestidos de exvotos y placas de agradecimiento. En estos lienzos naturales, escalonados por la topografía del terreno, también se pueden hallar aparatos ortopédicos u otros objetos que dan testimonio de curaciones. Caminando cerca de la parroquia, vimos una placa grande debajo de una maqueta del Santuario. Allí se menciona el nombre del arquitecto ecuatoriano, don Mariano Aulestia, quien levantó la misma entre 1859 y 1862. En la placa se habla también del cura de Ipiales y capellán de las Lajas, José María Burbano. Pero lo que más llamó nuestra atención fue el apelativo de “Nido de Oropendola”, el cual atribuyen en la placa a este Santuario, gracias a su “atrevida belleza”.

Santuario Las Lajas, El Nido de Oropendola

 

Maqueta Santuario Las Lajas
Maqueta Santuario Las Lajas

“Nido de Oropéndola” es un hermoso nombre. La Oropéndola es un ave de pico puntudo y cola grande,vestida con colores negros y amarillos. Recuerdo que en algún momento del viaje, Daniela, mi amiga, se detuvo para mostrarme un nido que se hallaba a lo lejos. Haciendo una reflexión sobre toda la dedicación y el empeño de los pájaros al construir sus nidos, me hizo entender la grandeza de estos animales. Justa metáfora. El Santuario de Las Lajas fue llamado “Nido de Oropéndola” porque al igual que los nidos de estas aves, fue edificado paja a paja, con esfuerzo, paciencia y amor. A la construcción del Santuario se le atribuyen 5 etapas que se desplazan por varios años:

  1. Construcción de una choza de madera y paja
  2. Construcción de una capilla con materiales de ladrillo y cal, con terminación en cúpula.
  3. Esanchamiento del edificio en dirección suroccidente, con la participación del arquitecto ecuatoriano Mariano Aulestia. Esta edificación duró más de un siglo y causó admiración por su atrevida construcción.
  4. Construcción de la plazoleta y el puente de dos arcos.
  5. Construcción del actual santuario. Iniciada el 1 de enero de 1916 con la bendición de la primera piedra. La obra estuvo a cargo del ingeniero ecuatoriano J. Gualberto Pérez y del pastuso Lucindo Espinosa. Se terminó en agosto de 1949.

La iglesia, el museo y la cripta del Santuario de Las Lajas

Además del paisaje lleno de colores verdes, cascadas, y figuras montañosas imponentes alrededor, el Santuario de Las Lajas está rodeado de Lajas o piedras que le dan su nombre. Una Laja es una roca plana, lisa y poco gruesa. Nuestra señora de Las Lajas es la virgen del Rosario, imagen que se reveló ante María y su hija Rosa y las impactó con un milagro.

Iglesia Santuario de Las Lajas
Iglesia Santuario de Las Lajas

La iglesia de Las Lajas es de estilo Neogótico, de piedra gris y blanca: la laja. El edificio principal del templo mide 27,50 metros. El puente tiene 50 metros de ancho y 20 de largo. A la basílica acuden colombianos y personas de diversos países del mundo. Explorando el lugar, nos topamos con el Museo Nuestra señora de Las Lajas que fue inaugurado en el año 2002. Con acceso subterráneo, este museo expone obras de arte, vestigios y ornamentos religiosos, objetos de la época precolombina remontan la época en la que los indígenas habitaban estos terrenos.

Afiche Santuario de Las Lajas 1952
Afiche Santuario de Las Lajas 1952

 

El museo está dividido en tres secciones. En la primera de ellas se exponen fotografías sobre la construcción del Santuario y algunos documentos sobre obispos y sacerdotes que nutren la historia del templo. En la segunda parte hay imágenes pictóricas sobre la aparición de la virgen y otras pinturas de personas que formaron parte del proceso arquitectónico. La última sección nos lleva a conocer vestigios de la cultura indígena; artefactos y objetos usados por ellos. Esta parte es una de las más interesantes porque nos conecta con la visión cosmogónica indígena.

 

 

 

 

 

Al lado del museo está la cripta. Ese día, varias personas hacían cola para confesarse. A Daniela le pareció muy particular la posición del Cristo Redentor. Su postura invitaba a la meditación, iluminado por los vitrales que muestran el viacrucis de Jesús. Por una ventana vimos el río Guáitara, caudaloso y robusto, custodiando el Santuario.

Cristo, Santuario de Las Lajas
Cristo, Santuario de Las Lajas

Saliendo al exterior de la cripta, caminamos sobre el puente. Al bajar, siguiendo el camino hacia los kioscos de ventas de comidas y buscando el río, pudimos ver los ángeles que protegen el puente. La majestuosidad del Santuario de Las Lajas es inigualable desde este punto. Con un cielo azul y las caricias de los destellos del sol, la virgen de Rosario nos bendijo mostrándonos la espectacular geografía colombiana. Nariño es hermoso, Las lajas es increíble.

El Santuario de Las Lajas, una de las Siete  maravillas de Colombia

En 2007, después de una competición patrocinada por el periódico el Tiempo, el Santuario de Las Lajas fue catalogado como una de las Siete maravillas de Colombia. Su valor histórico y arquitectural le permitió estar en esta lista.

El peregrinaje de los devotos de esta maravilla es permanente pero el flujo se incrementa algunos meses del año. Por ejemplo en septiembre, gracias a la celebración de las Fiestas de la Virgen de Las Lajas y en Semana Santa. También en diciembre y en los primeros días del año donde los feligreses acuden para comenzar un nuevo ciclo bajo la bendición de la virgen.

El pasado noviembre de 2015 se inauguró un teleférico para facilitar el acceso al lugar. Con 1530 metros de longitud y un descenso de 350 metros, lleva a los visitantes de un lado a otro de la iglesia.

Sin duda el Santuario de Las Lajas es un sitio sagrado. Poder admirar su majestuosidad y contemplar la naturaleza alrededor es el primer milagro. Las Lajas acoge colombianos y extranjeros, no esperes para conocer este mágico templo religioso.

Si te gustó el artículo, compártelo y déjame tu opinión para aprender juntos.

Únete a nuestra comunidad Amarilla Vida, sígueme a través de mis redes sociales:

FacebookTwitterYoutube, 

Instagram

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *