Yo Boudoir

Mujer: lo salvaje y otros personajes

Emprender un camino hacia lo desconocido. Perderse. Encontrarse. Volver a perderse. Explorar. Ser feliz. Llorar. Reír. Volver a sentirse feliz…La metáfora del viaje puede ayudarnos a comprender ese proceso de regreso a las raíces. No es fácil. Por lo general, a las mujeres, sin profundizar en las particularidades culturales, nos han enseñado a reprimir nuestra naturaleza. Nos han enseñado a callar y a no seguir nuestros instintos. Pero esa pulsión o necesidad de ser nosotras mismas nos persigue a lo largo de nuestras vidas. Como una espinita que nos interpela y, afortunadamente, suele crecer y CRECER hasta convertirse en la inspiración para dejar salir a esa mariposa oculta en un triste capullo.

Esas distintas etapas por las que atraviesa una mariposa pueden explicar la evolución de la naturaleza femenina. La psicoanalista Junguiana Clarissa Pinkola habla de esa naturaleza a través del arquetipo de la Mujer Salvaje. En su libro, Mujeres que corren con los lobos, expone el poder de la sabiduría de las mujeres y de su fuego creador, que se manifiesta a través del ciclo Vida/Muerte/Vida.

Con el arquetipo de la Mujer salvaje podemos encontrar las claves de la intuición femenina, del proceso de restauración que implica dejar morir ciertas cosas de nuestra vida y abrir los brazos para recibir lo nuevo, lo diferente…La libertad de cuestionarnos a nosotras mismas y reconocer que tras hundirnos en la oscuridad hallamos nuestra naturaleza salvaje. ¿Cómo encontrar a la mujer salvaje? ¿Y qué hay de los otros personajes?

La Mujer salvaje no busca, encuentra

Como muchas mujeres, he emprendido ese camino. Con ese pequeño golpe en el pecho y las señales del universo dibujadas en mi interior, he recorrido las sendas de un encuentro conmigo misma. ¿Desde cuándo? Desde que tengo memoria. Y si a veces esos recuerdos me faltan y se me hace difícil no volver a tropezar, gano cada vez más “callos” que me permiten aguantar más fácil las caídas. Con los desamores, las desilusiones, la sensación de no cumplir con ciertas expectativas y las derrotas individuales y colectivas he tenido bastante. Pero no es el fin. Allí es donde el ciclo Vida/Muerte/Vida que nos enseña Clarissa Pinkola se hace evidente. Puedo contar varias ocasiones en las que he visto la oscuridad y, aunque el proceso de sanación ha sido duro, las lecciones aprendidas me van acercando a esa sabiduría ancestral.

Una vez alguien me dijo “No busque, encuentre”. Me tomó varios minutos asimilar el poder de esa frase y, cuando mi corazón recibió ese gran mensaje” comprendí que lo primero que debía hacer era empezar por el comienzo, valga la redundancia.

Lo voy a explicar mejor. Por ejemplo, cuando decidí volver al cabello natural, como lo explico en el artículo Reflexión sobre el cabello afro en las redes sociales, no sabía en el enredo en que me estaba metiendo. Y lo digo de manera literal también. Los enredos de pelo a los que me enfrento ahora que dejé crecer mi afro hacen alegoría a todo aquello que he debido desenredar para llegar a mis raíces. Sin saberlo, el acto simbólico de dejar crecer mi cabello al natural, se convirtió en un recorrido por la historia de mi nacimiento y la conexión con mis orígenes africanos. Ahora me siento más auténtica, y no lo digo con el ánimo de exponer una posición reivindicatoria. Lo digo con la convicción de estar aprendiendo a reconocer quién soy y desde dónde me expreso en este mundo. Esa Paola que antes quería explorar y conocer el mundo, está aprendiendo a hacerlo desde un lugar particular, un lugar individual que deja ver el potencial de una mujer afro que se siente orgullosa de su cabello, de su cuerpo y de todo lo que puede lograr.

…Y lo más maravilloso de ese encuentro es que ese lugar individual del que hablo me ha permitido conocer a varios de mis personajes.

Makondo: la mujer que baila folclor

Aceptar esa naturaleza salvaje nos deja ver la diversidad femenina. También la versatilidad.  La Mujer Salvaje de Clarissa Pinkola deja aflorar distintos personajes que acompañan la complejidad de la mujer. Estos personajes son simbólicamente muy importantes porque se alimentan de nuestra intuición y desarrollan esa psique que mueve e impulsa nuestros ciclos vitales.

En el artículo ¿Para qué sirve el amor?  hablé sobre las ganas de convertirme en “La mujer maravilla”. Esa Mujer maravilla, personaje de mi infancia, era quizá la manera en la que me conectaba con esa mujer luchadora e invencible que quería llegar a ser, a pesar de las dificultades que me imponía la sociedad. Pero hace dos años descubrí a otro de mis personajes, uno más real, de carne y hueso, el personaje de la mujer bailarina que me permitió descubrir Makondo, Corporación Cultural.

Makondo nace en octubre del 2008 por inicativa de un grupo de jóvenes motivados por el amor a la danza folclórica y deseosos de explorar la diversidad cultural de Colombia. Soy makondiana desde hace 2 años. Desde el 2016 me uní a este grupo de jóvenes y me arriesgué a explorar los movimientos de mi cuerpo a través de la danza folclórica colombiana. Ha sido un proceso lento, constante y delicioso, no lo puedo negar. La danza es la oportunidad de expresar sentimientos a través del cuerpo y todo ese conocimiento conduce al retorno a las raíces. Puedo resumir mi amor por la danza y por Makondo a través de tres palabras que resuenan en mi cuerpo cada vez que bailo: disciplina, pasión y alegría.

En la siguiente foto, tomada por Maoma, fotografía,  estoy celebrando uno de mis logros en la danza al terminar el proceso de aprendizaje 2017 y recibir la manilla Makondo.

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Y aprovecho para hacer una cuñita antes de hablar de mi otro personaje. Las personas que quieran pertener a Makondo, Corporación Cultural, pueden visitar esta página:

Danzas Makondo-Corporación Cultural Cali en Facebook o pedirme información ;).

La mujer sensual y el Yo Boudoir

El personaje de la mujer sensual siempre ha estado allí. Creo que está en muchas mujeres. Pero los prejuicios y condicionamientos hacen que se apaguen o se mantengan amarradas las ganas de explorar la sensualidad. No sabía lo importante que es, en el plano de lo simbólico, el descubrimiento de esa parte íntima para algunas mujeres. Sentirnos liberadas de complejos estéticos puede significar el despoje de miedos e incertidumbres.

Como terapia, diversión o simplemente como alimento a la curiosidad, algunas mujeres, y hombres, realizan sesiones de fotografía Boudoir. ¿Qué es la fotografía Boudoir? Como lo explica la fotógrafa María Elvira Roa en su Fanpage Yo Boudoir:

Boudoir es un término francés que significa tocador, habitación privada donde las mujeres cuidan su aspecto y se preparan para lucir bien. La mayoría de las sesiones se realizan en habitaciones cerradas aunque la tendencia actual es ofrecer diferentes escenarios, dependiendo en muchas ocasiones, de los clientes. Se pueden hacer en exteriores, terrazas, escaleras, hoteles, baños; es sólo dejar volar la imaginación para poder plasmar la belleza que todas llevamos por dentro. No importa la edad, discapacidad, peso o el color.

La belleza es un tema de actitud. Tu participación comienza en el instante en que escoges la ropa que se desea lucir, el lugar y hasta la hora del día. El propósito es ir más allá de una fotografía bonita, lo que pretendo sobre todo, es reflejar la fuerza y la sensualidad que por lo general, dejamos de apreciar por culpa de los trajines que agobian los días. No me interesa quitar medidas en la cintura, muslos, brazos o caderas porque precisamente se trata en observar lo bella que eres siendo real, cotidiana, perfecta. La propuesta es artística creando algo diferente ya sea con la pose, la luz o el color.

Por casualidad participé en una sesión de fotografía Boudoir con la fotógrafa María Elvira Roa. No voy a contar los detalles de nuestro encuentro pero preciso decir que fue una explosión de sentimientos. Con mi personaje de bailarina he podido reconocer aspectos de mi cuerpo que antes no tenía en cuenta. Nuevos movimientos y expresiones resumen mi enfrentamiento con la danza. Sin embargo, la sesión de fotografía Boudoir es un contacto con el cuerpo a un nivel más revelador. Es un encuentro sin prejuicios que nos ayuda a transformar esa mirada personal hacia nosotras mismas. El reflejo de esa introspección revela nuestra capacidad de amor propio evidenciada en una fotografía (o varias).

Yo Boudoir. Foto: María Elvira Roa
Yo Boudoir. Foto: María Elvira Roa

Aquí les dejo los datos de María Elvira Roa para quienes quieren tener una experiencia de fotografía Boudoir:

Fanpage: @YoBoudoir /Celular: 313 6505917 /E-mail: Info@yoboudoir.com

Lo más bonito es que no es una búsqueda de aprobación por parte de los demás sino más bien la aceptación de nosotras mismas. Un abrazo íntimo que evita la compasión y, por el contrario, promueve la valoración de esas cualidades físicas y emocionales que proyectamos como mujeres.

Un video realizado por Carlos Rodríguez y Fernando Laverde surgió como resultado de esta exploración que realicé junto a otras mujeres. No me daba cuenta en esos momentos como iba descubriendo a este nuevo personaje que ya se encontraba dentro de mí desde mucho tiempo atrás. Ahora veo en esas imágenes a una mujer que no conocía pero que comienzo a descubrir.

Yo mientras tanto sigo invocando a la Mujer salvaje, la que siempre me acompaña en ese ciclo Vida/Muerte/Vida, la que me ayuda a conocerme y a entender las múltiples enseñanzas en este proceso. Seguramente vendrán otros momentos de oscuridad y esta mujer de carne y hueso que soy  volverá a vivir, morir y renacer.

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2 pensamientos en “Mujer: lo salvaje y otros personajes”

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