Día Internacional de la danza 2020.

Como lo expliqué en el artículo, Día Internacional de la Danza. ¿Por qué se celebra?, el 29 de abril se hace una reflexión sobre este arte que nos permite expresarnos a través del movimiento. Se rinde así homenaje a maestros, escenógrafos, académicos y un sinfín de personas que engrandecen el bailar como algo que nos conecta tejiendo un lenguaje universal.

Este año la celebración es diferente. Sí. Muchos escenarios se cerraron, las luces se apagaron y los espejos de muchas academias se quedaron sin reflejo. Este año 2020, la pandemia por Coronavirus o Covid-19 nos ha obligado a quedarnos en casa y disminuir el contacto del que tanto se hace apelación cuando se danza. Pero eso no detuvo a miles de bailarines y bailadores. Ahora más que nunca, el movimiento viaja como onda contagiosa, recorre mares y sobrepasa fronteras sin ningún pasaporte, tal y como lo hace este extraño virus que tiene paralizado al mundo.

La danza se reinventó (siempre lo ha hecho) y se ha visto a muchas personas readaptándose, comunicando por medio de video llamadas y videos tutoriales. Danzando. Es un momento raro. Y tengo que decir que tiene sus ventajas. Gracias a este difícil momento algunos festivales de danza se transmiten en vivo, atraviesan el Atlántico y llegan hasta mi casa, en Francia por medio de la pantalla. Fue así como pude disfrutar de la programación del Festival Gente que danza, organizado por la Universidad Javeriana de Cali, en Colombia.

Aquí comparto una clase de Danza folclórica de la maestra Liceth Chavarro, cofundadora de Makondo, Corporación Cultural. ¡Amor por la tradición!

Mensaje de Gregory Vuyani Maqoma.

Gregory Maqoma

El mensaje del Día Internacional de la danza 2020 estuvo a cargo Gregory Vuyani Maqoma, coreógrafo, bailarín y actor sudafricano. Maqoma nació en 1973 y es el fundador de Vuyani Dance Theatre (VDT). En estas palabras expresa su opinión sobre lo que para él significa la danza y opina sobre esta celebración en medio de el momento histórico particular que vive hoy el mundo:

«Fue durante una entrevista que tuve recientemente que pensé profundamente en la danza.

¿Qué significa para mí?

En mi respuesta tuve que analizar mi viaje y me di cuenta de que todo se trataba de un propósito y que cada día presenta un nuevo desafío que hay que enfrentar y es a través de la danza que trato de dar sentido al mundo.
Estamos atravesando tragedias inimaginables en un tiempo que mejor podría describir como la era post humana. Más que nunca necesitamos bailar con un propósito para recordar al mundo que la humanidad todavía existe. El propósito y la empatía deben prevalecer a lo largo de años y años de innegable paisaje virtual, de disolución que ha dado lugar a una catarsis de dolor universal que invade la tristeza, la dura realidad que sigue impregnando a los vivos y a los que se enfrentan a la muerte, el rechazo y la pobreza. Nuestra danza debe más que nunca dar una fuerte señal a los líderes mundiales, a aquellos a quienes se les confía salvaguardar y mejorar las condiciones humanas de que somos un ejército de pensadores furiosos y que nuestro propósito se esfuerza por cambiar el mundo paso a paso.
La danza es libertad y a través de ella debemos liberar a los demás de las trampas que enfrentan en diferentes rincones del mundo. La danza no es política, sino que se vuelve política porque lleva en su fibra una conexión humana y por lo tanto responde a las circunstancias en su intento de restaurar la dignidad humana.
A medida que bailamos con nuestros cuerpos cayendo en el espacio y enredando juntos nos convertimos en una fuerza de movimiento tejiendo corazones, tocando almas y proporcionando curación que es tan desesperadamente necesaria.
Y el propósito se convierte en una sola danza hidra, invencible e indivisible. Todo lo que necesitamos ahora es bailar ¡Un poco más!»

Comparto un video este talentoso artista africano que ojalá nos contagie (y no el virus) de ritmo, poesía, cultura y amor.

Si este año nos tocó celebrar el Día internacional de la danza desde casa, sigamos fluyendo para que el movimiento nos cure, nos fortalezca y nos mantenga vivos. ¡Qué viva la danza!

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